Sin recurrir a las palabras, esta obra ofrece una reflexión sobre la pantalla de cine como umbral y sobre la experiencia cinematográfica como un viaje: una de las formas en que el cine se ha concebido y representado a sí mismo, tanto en su dimensión espectatorial como en su faceta de medio ambiental, así como de texto fílmico, dando lugar a un topos verdaderamente metarreflexivo y metacinematográfico que recorre toda su historia. De una manera más poética que explicativa, el videoensayo, a través de un montaje de pequeños clips, yuxtapone materiales heterogéneos —desde los orígenes hasta la contemporaneidad, desde el cine de autor hasta las producciones mainstream— organizándolos por microtemas y analogías visuales, sacando a la luz motivos recurrentes vinculados a la entrada y la salida de la imagen cinematográfica. De forma fluida, a partir de los fragmentos se perfila un viaje compartido en el que la pantalla es rasgada, violada, destrozada, buscada, tocada, amada y, sobre todo, atravesada: una forma abierta que confía la construcción del significado al espectador, invitándole, precisamente, a ‘atravesarla’.