Entrevista a María Torrego Ruano. The Video Essay 2020

Broken World: Harmony and Conflict with Nature
in the Studio Ghibli´s Cinema 

Andrea Morán-

Quería preguntarte primero por los motivos de tu elección. En el ámbito de los videoensayos el género de animación aún es minoritario y, además, este no es un estudio monográfico clásico, que se fije en un único director…

Precisamente el motivo principal fue la escasez de videoensayos que hay sobre la animación. Es un ámbito totalmente distinto dentro del conjunto cinematográfico y, a su vez, el Sthudio Ghibli posee un universo particular y exclusivo que no se encuentra en otras animaciones. Es un mundo complejo, aunque siga las reglas del héroe en sus historias, da un salto y va mas allá de un simple viaje, una meta o un antagonista.

Mi intención nunca fue hacer un análisis monográfico al uso, ya que la belleza y la complejidad de esta animación no es de un solo director, sino del conjunto de estos en un solo ente, el Studio Ghibli. Las conexiones no son exclusivas entre los films de un mismo autor, ya que como se demuestra en el proyecto están en todo el universo Ghibli.

Sorprende la cantidad de películas que incluyes y la horquilla temporal que cubres. En los créditos aparecen hasta 14 títulos que van desde 1984 hasta 2013… En cambio, el estilo de animación se mantiene intacto y es muy reconocible. ¿Resultó difícil integrar tal cantidad de películas?

Llamar la atención sobre ese hecho, el estilo tan marcado de las películas del Studio Ghibli, era uno de los objetivos principales. Es un tipo de animación que se mantiene firme a lo largo de las décadas y es lo que define el carácter del estudio. Integrar todas estas películas fue lo mas difícil, pero era necesario. Pensé en renunciar a grandes obras de Ghibli, pero al final conseguí incluir todas las seleccionadas en un inicio. Ya en la edición, el propio montaje exigía material, exigía diferentes películas, exigía vida y al encontrar el punto en común por fin tomó forma. He de decir que la escena del diálogo entre el hombre y el animal, todo lo que comentan sobre la lucha entre la naturaleza y el ser humano, es el centro y el inicio del videoensayo. Todo el proyecto surge de esa conversación. 

Utilizas la pantalla partida de varias formas, a veces en dos, otras en cuatro… Especialmente en este último caso, me da la sensación de que por momentos las escenas dejan de relacionarse tanto por el contenido y pasan a relacionarse por una misma paleta cromática, es un efecto muy bonito… 

Creo que el videoensayo es visualmente llamativo justamente porque las gamas cromáticas y los temas de los films invaden la pantalla con esos colores tan vistosos. La pantalla partida me pareció la técnica adecuada para mostrar cómo películas de diversos géneros y épocas mantienen un mismo hilo conductor. Luego, a medida que avanzaba el proyecto, iba siendo más consiente de su atractivo para resaltar lo visual y fui adaptándolo para potenciarlo aún más. 

Un mundo fracturado… es tu primer videoensayo, ¿cómo ha sido la experiencia al adentrarte en este formato?

Aunque Un mundo fracturado… es mi primer videoensayo, no es el primer trabajo que hago de un tema a través del ámbito audiovisual. Los anteriores se centraban en el estudio del color, la luz y las texturas en el ámbito del happening, la performance, video performance e instalaciones artísticas. En estos casos siempre he tenido relación con el montaje para impulsar las piezas, pero hasta ahora nunca me había planteado el estudio de una película, siempre todo se centraba en ámbitos más cercanos a las bellas artes.

Después de probar e indagar con diferentes técnicas, el cine siempre llamaba mi atención, especialmente el mundo de la animación japonesa, sus colores, el universo que creaba y las posibilidades que abarcaba. Por eso decidí jugar con este material, que en estos tiempos por suerte es fácil de obtener. Gracias a mis trabajos anteriores, con Un mundo fracturado… he notado que el montaje ya no se interponía en mi camino. Digamos que la pantalla se convirtió en mi lienzo, el montaje en mi pincel y el movimiento en mi nueva obsesión.