Entrevista a Francisca Lila. The Video Essay 2020

Herbarium

Andrea Morán-

El trabajo anterior que presentaste en FILMADRID 2019 se relacionaba directamente con el cine de Chile, tu país de origen, y aquí en cambio hablas de un motivo cinematográfico muy universal, como son las flores y las plantas¿Cómo fue ese proceso de documentación? 

El número de abril 2019 de Cahiers du Cinéma fue el punto de partida para comenzar con este trabajo, ya que ellos realizaron un herbario cinematográfico en el que cada especie vegetal iba acompañada con una o más películas y un maravilloso texto que explicaba porqué esa flor, planta o árbol era relevante en la película. Me pareció un trabajo precioso y eché de menos ver las imágenes en movimiento, ya que creo que esa es una de las más valiosas cualidades de los videosensayos: al observar las imágenes, asociarlas con otras, revisarlas desde una nueva perspectiva, hay un renacer y una revalorización ubicándolas fuera de la trama y de la emoción que cargan estando dentro de su película.

Después de recopilar las imágenes propuestas por los Cahiers, comencé un trabajo de investigación propio, el cual fue muy interesante y enriquecedor ya que durante alrededor de un año miré las películas desde una nueva perspectiva, la de encontrar especies vegetales que cumplan un rol simbólico. Sigo encontrándolas y lamentando la ausencia de ciertos cineastas como Miyazaki o Kiarostami, pero creo que este es un trabajo que podría durar infinitamente y fue bueno terminarlo aunque sea de forma incompleta.

Me gusta especialmente que no te limitas a reunir las plantas y los árboles. No es solo un ejercicio de compilación, sino que también las identificas, armando un verdadero herbario digital. Al mismo tiempo, con la locución analizas su papel narrativo o cómo puede ayudar a definir a los personajes de las películas… ¿Desde el comienzo te planteaste estos objetivos tan ambiciosos o el proyecto fue creciendo y creciendo?

Si bien al comienzo me limité a recopilar imágenes, siempre tuve claro que quería identificar las especies porque esa es una de las características fundamentales de un herbario, ser una herramienta para aprender. Me apasionaba la idea de construir un herbario con especies que nunca he podido ver con mis propios ojos, como el Framboyán de Madagascar o el Baobab y es el cine justamente el que siempre me ha dado esa mágica posibilidad de viajar a lugares y culturas lejanas en el tiempo y espacio. La locución llegó mucho después, ya que de alguna forma quería expresar lo que para mi significaba la aparición de esas especies en las películas, algo totalmente subjetivo.

Creo que esa ambición también está presente en la selección de películas que has hecho de distintas nacionalidades, épocas y géneros. Probablemente por esa gran cantidad de material, aquí juegas mucho con la puesta en escena de las pantallas: partida, triple, de distintos tamaños, en horizontal, en vertical… 

Intenté ilustrar el rol que cumplen las especies también a través de la disposición de las películas en el encuadre: para las flores, traté de crear composiciones más cuadradas, porque la flor normalmente ocupa un espacio central en el cuadro; en el caso de las plantas, usé la panorámica, ya que su función es más bien la de envolver a los personajes y crear paisajes emocionales; y para los árboles intenté crear composiciones verticales, para exaltar la sensación de que a los árboles siempre los miraremos desde abajo, tanto física como espiritualmente.

Por un lado, está tu voz en off y, por otro, la ‘voz’ de las cartelas, autorreferencial, que va abriendo algunos paréntesis como el de las flores anónimas o las plantas de interiorEs como si nos estuvieras hablando como narradora en la locución pero también como montadora, ¿puede ser?

Sí, porque la voz en off es justamente para expresar mi opinión personal, mientras que las cartelas indican pausas en el montaje, momentos en los que el videoensayo propone una reflexión adicional. Dudé mucho si usar mi voz, nunca antes lo había hecho y no sabía qué resultado tendría… Pero ahora creo que al usarla el videoensayo se vuelve más personal y más honesto, admitiendo que solo soy una persona experimentando con imágenes y sonidos. Creo que la parte de mí que pone su voz en off se expone mucho más que mi yo montadora y es un salto en mi trabajo que me entusiasma.

La gran pregunta que parece latir durante todo el videoensayo y que surge al final es si el cine ha hecho justicia a las flores, las plantas y los árboles…

Me parecía interesante plantear esta reflexión porque, tal como lo hace Victor Erice en El sol del membrillo, el cine es un arte de representación y las películas siempre se han esforzado tanto en representar todas las capas de los seres humanos, pero muchas veces me pregunto si no hemos descuidado otros aspectos del mundo que nos rodea. La pregunta entonces sería cómo representar a la naturaleza, cómo filmar algo que no es humano y si la cámara sería realmente capaz de captar esa realidad con justicia. No tengo la respuesta a esa pregunta ni sueño con tenerla, pero me parece algo interesante a reflexionar.