Catherine Grant: “Lo mejor para hacer un videoensayo es concentrarte en el deseo de habitar una forma preexistente”

En muchos de los balance de la década publicados en este 2020 se hace hincapié en el auge del videoensayo como una de las grandes revoluciones audiovisuales que ha tenido lugar en los últimos diez años. Este formato, aún difícil de delimitar, hunde sus raíces en la tradición del foundfootage pero puede aplicarse desde distintas disciplinas, como la crítica de cine, la investigación académica y el análisis fílmico, la pura cinefilia, o desde una creación más ecléctica, ligada a internet. Figuras como la de Catherine Grant, investigadora, crítica de cine y profesora de la Universidad de Londres, han sido fundamentales para la expansión del videoensayo, tanto por su propia producción (ella ha realizado más de 200 piezas) como por su labor divulgativa en la esfera online y en la académica. Y es que, posiblemente, una de los aspectos más característicos de esta práctica es la comunidad que se ha generado en torno a ella y que, en gran parte, ha ayudado a consolidarla. Grant ha contribuido activamente y sigue haciéndolo a través del blog Film Studies for Free, el canal de Vimeo Audiovisualcy o la revista académica [in]Transition, entre otros portales. “Para mí”, afirma, “antes que hacer videoensayos, lo más importante continúa siendo el hecho de poder compartirlos, que todo ese trabajo online tenga un repositorio donde pueda ser encontrado”.

No transcurrieron muchos años antes de que el videoensayo diera el salto del ordenador a la pantalla grande, llegando a los festivales de cine. Certámenes como el de Oberhausen, pionero en este sentido, el de Rotterdam o mismamente FILMADRID, con la sección The Video Essay, hecha en colaboración con MUBI, han apostado por integrar este formato en sus programaciones. “El hecho de que festivales como FILMADRID hayan acogido al videoensayo me parece que no solo le da visibilidad a este formato, sino también valor”, dice Grant, que el pasado 29 de febrero impartió la conferencia “El videoensayo como crítica de cine fluida” en Filmoteca Española. Antes de la sesión pudimos charlar con ella. 

Catherine Grant fotografiada por David X. Green, mayo 2018.

Han transcurrido más de diez años desde que adentraste en el mundo del videoensayo. ¿Cómo valorarías todo lo que ha pasado desde tus comienzos?

Creo que la primera vez que decidí probar IMovie fue en 2009, aunque ya había empezado con mi blog en 2008 y eso me ayudó a descubrir muchas de las cosas que estaban pasando online. En mi caso, el inicio entonces tuvo que ver con la amabilidad de esa tecnología. También me atraía la atmósfera del blogging, tan orientada a compartir. Mientras que antes podías comunicarte diariamente con críticos y aficionados al cine de manera espontánea, ahora pienso que los sectores están más delimitados: hay uno académico, uno de la crítica de cine, uno educativo, y luego, digamos, uno divertido. No siempre sales de tu sector para hablar con el otro y eso es una pena.

Otra cosa a destacar es que el interés por el videoensayo se ha extendido internacionalmente. Hoy en día es imposible que una persona pueda tener una visión general, amplia, de todo lo que se está haciendo, incluso si hablara muchísimos idiomas. Yo misma veo muchas horas cada semana y no llego a ver la mayoría de la producción.

Si pensamos en la vertiente profesional, todos sabemos que ahora mismo es más difícil ganarse la vida como crítico de cine online. Aunque algunos lo consiguen (Cristina Álvarez López y Adrian Martin serían un buen ejemplo), también hay muchos otros que se han visto obligados a crear sus canales de Youtube, sus cuentas de Patreon, se han buscado mecenazgos, etc. Creo que este ámbito se ha profesionalizado de un modo extraño. En parte siento que se ha perdido ese clima en el que podías crear más libremente… Es cierto que todavía hay mucha gente que conserva ese impulso original más amateur, con ganas de experimentar, pero también hay muchos otros que tratan de conseguir visitas, publicidad, reputación, etc.

Antes mencionabas la existencia de cuatro sectores, ¿en cuál situarías tu trabajo?

Yo empecé como alguien genuinamente interesada en la forma y en las posibilidades de este formato. Las primeras piezas son un poco académicas pero pronto me acerqué a los mashups y también quise explorar las posibilidades poéticas de este formato en lugar de adoptar una actitud más explicativa. Aunque nunca podré dejar de ser una académica, desde el inicio me propuse no hacer con los videoensayos lo mismo que hago con mi trabajo de investigación. Para los que trabajamos desde la universidad, las palabras son muy difíciles. Ya sabes, tienes que impresionar a toda esa gente, honrar la tradición, conocer la bibliografía… Ese es un peso que no siento cuando hago edito. Si una tarde se me ocurre utilizar un determinado material, lo importo en el programa y empiezo a jugar con él. Viene de una parte más lúdica y, además, nunca sé lo que me voy a encontrar… Esa libertad me encanta. Siento que es más alquímico que escribir.

Liquid perception de Catherine Grant

En FILMADRID, una de nuestras preocupaciones al hacer la selección de los videoensayos es garantizar la diversidad de nacionalidades, temas y estilos. En tu opinión, por la selección de temas y los creadores que están en activo, ¿pueden los videoensayos expandir el canon más clásico o se corre el riesgo de replicarlo bajo este otro formato? 

Creo que necesitamos continuar la conversación sobre la diversidad y priorizarla. En el videoensayo siempre ha habido menos mujeres y menos voces femeninas, menos gente de color, menos países presentes…. Pero mirándolo ahora es más fácil ser conscientemente diverso cuando por ejemplo te planteas programar una sesión. Últimamente, por ejemplo, he visto que en Latinoamérica ha crecido mucho el interés por el videoensayo (de hecho, en Brasil ya tienen una tradición de décadas) y creo que muy pronto surgirán muchos ensayistas en esa región. Pero sí, no podemos negar que hay ciertas tendencias que se repiten… Digamos que el mundo no acabaría si no hubiera más videoensayos de Wes Anderson… Sin embargo, me atrevería a decir que la cinefilia siempre se ha visto afectada por esto mismo. De hecho, en el fondo, ¡quizá la cinefilia sea un problema mayor! Yo misma soy cinéfila, así que levanto la mano y acepto la culpa. Pero intento no hacer mis videoensayos partiendo de ahí.

¿Hay algún estilo que te parezca particularmente interesante, que haya abierto nuevos caminos frente a esa otra corriente más cinéfila?

Una de las tendencias más me atraen son los desktop documentaries. El material que exploran estos autores puede tener un carácter cinéfilo pero también abordan otras inquietudes. Dos de mis autores favoritos son Kevin B. Lee -el creador pionero en este área-, y Chloé Galibert-Laîné. Ella parece una cineasta excelente y, aunque se interesa por la cinefilia, también trata el feminismo, el cuerpo, la violencia y, sobre todo, cuestiones en torno a la recepción y al espectador… Para mí, lo mejor de todo esto es que no tiene que ser una cosa o la otra. No tiene que ser videoensayo o film ensayo; no tiene que ser cinefilia o compromiso social. Puedes hablar de ambos.

The Pain of Others de Chloé Galibert-Laîné

En la entrevista que Will DiGravio te hizo en The Video Essay Podcast cuentas que tu impulso por el videoensayo “viene del deseo de hacer algo en lugar de decir algo”… ¿Cómo haces para dejar los argumentos a un lado, cuál es tu proceso?

En mi caso, consiste en crear un tiempo, unas pocas horas en las que pueda estar tranquilamente frente a mi ordenador. A veces es tan solo eso. Otras veces, quizá ya he separado algún material que me gustaría mirar de cerca o recuerde una conexión entre dos películas y quiera poner una al lado de la otra, a ver qué ocurre… Sea un escenario u otro, todo comienza cuando importo el extracto en el programa de edición. Y mientras edito no pienso en si el resultado final irá a festivales o si gustará a la gente. Para mí en ese momento se trata de hacer. Finalmente, claro, me preocupa que sea bueno pero esa idea no me frena durante el proceso. Por ejemplo, ahora mismo no he montado nada en varios días y ya estoy pensando “quizá la próxima semana pueda aprovechar un rato…”.

En unas pocas semanas, desde FILMADRID abriremos la convocatoria para la sección The Video Essay. ¿Qué le dirías a alguien que está pensando en hacer su primer vídeo ensayo?

Tal vez algunas personas de las que lean esto sean directores de cine y ya tengan una idea, o incluso un guion planteado y pueden hacer un videoensayo de esa forma, por supuesto. Pero creo que para la mayoría de nosotros, los que comenzamos sin ningún tipo de formación y solo queremos probar a hacer cosas, el tener un gran plan te limita. Yo le sugeriría que intente hacer algo pequeño: quizá centrarse en ese deseo de explorar un vínculo entre dos obras. O prestar atención a ese gesto que se repite dentro de una película. Otro modelo puede ser elegir una secuencia y cambiar algo en ella, por ejemplo, quitar el sonido y sustituirlo por otro. También podrías encontrar una cita que pueda acompañar la imagen. Mira si funciona al inicio o qué pasa si la pones al final… Puede ser un texto poético o científico, no tiene que estar directamente relacionado con la secuencia, ¡incluso mejor si no lo está! Mi consejo es que incorpores algo que te ayude a delimitar, que no te empuje a pensar en argumentos, sino que te concentres en ese deseo de habitar una forma preexistente. Eso sería: empieza por lo pequeño. Y no te olvides de pasártelo bien.

 

Entrevista realizada por Andrea Morán