Ir arriba

“¿Qué pasa si hacemos algo que no se ha hecho?”. Entrevista a Pablo Useros (Máster LAV)

entrevista_5-WEEBB

Perder,
pero perder de verdad
para dejar sitio al hallazgo.

Guillaume Apollinaire, Siempre.

Las ventanas de LAV dan a una fila de árboles que no dejan de mecerse. Es una tarde al final de las vacaciones. Fernando Vílchez se reúne con Pablo Useros, coordinador de LAV, para hablar de la nueva edición del Máster, de arte y de la relación con Filmadrid. 

Pablo, en octubre inicia la cuarta edición del Máster LAV. En los tres años anteriores hemos conocido obras y personas sorprendentes en este espacio que nos es tan familiar. Para los que aún no lo conocen, ¿podrías contar qué es LAV y por qué nace?

LAV es un laboratorio que se centra en la creación audiovisual contemporánea. Facilitamos un espacio donde los alumnos puedan forzar los límites del lenguaje desde las imágenes y los sonidos.
Desde el inicio Máster LAV se quiere situar en una posición intermedia entre las prácticas del cine experimental y las irrupciones de lo audiovisual en el arte contemporáneo. Creo que hay un espacio por ocupar, un vacío que llenar. Estudiantes que vienen de Comunicación Audiovisual están muy distanciados de las Bellas Artes, y desde luego también del videoarte. Asimismo, gente que viene de Bellas Artes ha tocado muy poco el ámbito del cine experimental o de vanguardia.
Me gusta que uses el término "familiar" ya que es algo intencionado. Crear un entorno íntimo y circular, sin filas ni pupitres, donde compartamos y desarrollemos nuestras ideas y proyectos.

Usando conceptos muy generales, y evidentemente insuficientes, ¿cómo definir LAV: como un laboratorio o como una escuela?

Hablo siempre de laboratorio y creo que es un matiz importante. Al igual que encontramos etiquetas para distinguir al documental de la ficción (categorías que entendemos forman parte del pasado), en LAV asumimos que nos puedan designar con el epígrafe de “escuela”, término que debemos problematizar.
Nos denominamos laboratorio porque buscamos constantemente experimentar con el lenguaje audiovisual. Impartimos los contenidos con una actitud abierta, sin dogmas y dándonos permiso para asombrarnos y explorar los límites de la disciplina. En cierta forma, y esto le añade un bello caos a cada edición, venimos a ver qué pasa si hacemos algo que no se ha hecho.
El año pasado Jonas Mekas me decía que no entendía las escuelas de cine. No podía más que darle la razón. Mekas decía, y lo tiene escrito en muchos sitios, que el cine son personas que se reúnen para hacer lo que les gusta. Bueno, esa es una idea importante para LAV. Almas gemelas (etiquetémoslas como alumnxs…), encontrándose y conviviendo con otras almas gemelas (etiquetémoslas como profesores) y a partir de ahí ver qué sucede.

cb-adrian_web10

Carta Blanca de Adrián Canoura.

¿Hay una señal de identidad en los trabajos que salen de LAV? ¿Se puede hablar de una “marca de la casa”?

LAV hay que entenderlo como un laboratorio ideológico y no estético. Me explico: no queremos vincularnos a unos usos y unas prácticas concretas del audiovisual. Nada me resultaría más estomagante que a las obras y películas desarrolladas aquí les colgasen el sambenito “son muy LAV”. Sería caricaturesco. Como esa gente que filma pensando en festivales…
Buscamos ser un espacio ideológico que impulse una forma de hacer, una praxis, un modo de ser artista. Una lucha desde otras orillas muy lejanas del modo de hacer industrial, más cercano a lo artesanal y con una mirada multidisciplinar.
Me aburre y me parece tristísimo oír a cineastas contando lo difícil que se les hace levantar un proyecto, que si no consiguieron tal o cual beca. Es respetable todo ese circuito de ayudas y subvenciones pero durante el Máster vamos a trabajar y crear sin esperar a que nos apoyen con ninguna ayuda económica.
Las becas y las subvenciones son el señor Godot del audiovisual.

Lo que hemos podido ver en estos años es una diversidad muy rica en ámbitos muy variados. Desde largometrajes que se han movido por festivales de cine hasta piezas de alumnos en distintos museos. Quizás, de cierto modo, vuestra identidad está en esa pluralidad...

El hecho de combinar en un mismo espacio la vanguardia fílmica y la videográfica nos da un perfil plural. Lo que más me gusta es cuando alguien del que podrías pensar está más cerca de un trabajo de instalación sin apenas connotaciones cinematográficas, acaba ampliando la naturaleza del proyecto ensanchando los límites del audiovisual contemporáneo. Me interesan mucho esas intoxicaciones que para nosotros son puntos de encuentro. Pero esto simplemente es la consecuencia de una de las grandes revoluciones del audiovisual. El cine se rompió y mutó. Ya no es solo una pantalla en una sala, eso es algo superado. El cine no sólo se ha deslocalizado en mil pantallas sino que también se ha librado progresivamente de las ataduras de la narrativa y de los tabúes temporales. El cine puede y debe convivir con naturalidad junto a las demás artes. El cine es infinito, que diría Hollis Frampton.

3-amijima-3

Amijima (Jorge Suarez Quiñones, 2016)

¿Qué tal fueron los proyectos de alumnos de años anteriores?

Bastante bien, y en Filmadrid lo sabéis porque muchos han estado en vuestro festival. Desde Carlos Rivero en la primera edición con La inmensa Nieve, hasta el último año con dos alumnos, Jorge Suárez-Quiñones y Hanna Leiss, en la sección que empezasteis de video-ensayos, sin olvidar que Jorge ya estuvo el segundo año en la competición oficial con Amijima.
Estoy contento, no ya porque se hayan podido ver sus trabajos sino también porque la mayoría sigue haciendo obra. Siempre me llena de alegría cada vez que algún alumno de cursos pasados me enseña una nueva obra. Ahora, según hablamos, veo que 
Tilsa Otta, antigua alumna, acaba de mandarme un enlace; o hace unos días se hizo oficial que Ana Esteve Reig ha sido seleccionada en el Multiverso de la Fundación BBVA, uno de los lugares más apetecibles dentro del videoarte en España. Por no hablar de algunas novedades maravillosas que todavía no puedo anunciar sobre algunos de los proyectos de la pasada edición.

Además de los proyectos, sé que planteáis diversos ejercicios a lo largo del año.

Sí, es básico que durante todo el año ejerciten su musculatura creativa. Esto no trata de gente sentada tomando apuntes. Los conocimientos teóricos son siempre consecuencia de la práctica continuada, un afortunado daño colateral.
Ya que hablábamos de proyectos, una de mis mayores alegrías es comprobar como estos pequeños ejercicios de rutina artística, ágiles y cotidianos, algunos en forma de boceto o de arabesco, acaban siendo extraordinariamente valiosos. Un ejemplo clarísimo es El Misterio de Aaron, de Carlos Rivero. Surgió como un ejercicio libre coordinado por Javier H. Estrada incluido en sus sesiones de “Comedia en el documental”. Lo que en principio iba a ser una práctica de clase acabó siendo un fantástico largo estrenado en el Festival de Sevilla del año pasado.

Una cualidad que hemos visto cada año es la cinefilia de tus alumnos. Nos los encontramos siempre en distintas proyecciones de cine, atentos a todo lo que sucede en Madrid. ¿Cómo son dentro de LAV? ¿Cuál es su rol en el día a día?

Los alumnos son el motor y los responsables de los contenidos. Lo que se hace en LAV aquí depende de ellos, de sus intereses y de sus proyectos. Aquí también entonces podemos hablar de laboratorio en un sentido científico en el que el conocimiento se extrae de cada ensayo, compartido en comunidad y puesto en común entre todos. Cultivamos un ambiente de intimidad donde impulsamos las relaciones entre alumnos de distintos cursos. Muchos me escriben interesándose en determinadas Cartas Blancas o en algún taller, algo que nos agrada sobremanera porque estrecha el vínculo entre unos y otros.
El primer día del Máster se habla mucho del papel que quiero que tengan y, quizás, mi única demanda concreta es que sean valientes, que experimenten, que entiendan que es su espacio y que está diseñado para probarse a sí mismos. Que tomen el mando y asuman responsabilidades. Y que fallar forma parte del aprendizaje, que dudar es un avance, y que ser autocrítico es el día a día del artista.

Además de clases, talleres y distintas actividades, has mencionado una sección de LAV que reúne a muchos artistas: las Cartas Blancas. ¿Nos podrías comentar más detalles sobre estas jornadas?

Es una sección que le tengo mucho cariño, pero que el cariño no evita que año tras año vaya transformándose y creciendo. Este año estuve muy tentado de revisar el nombre. Quizá lo haga a corto plazo y lo pase a llamar “Acciones”. En todo caso las Cartas Blancas son una excusa para darnos la oportunidad, y por qué no decirlo, el lujo de traer a invitados relevantes del panorama de las artes visuales. Además tiene una segunda vertiente que me interesa mucho, y es que también los alumnos se hacen cargo de su propia Carta Blanca.
Cada año siempre me llevo un recuerdo muy bueno de la participación de los alumnos. Es a partir de aquí cuando empiezo a pensar en una idea que tiene que ver más con la “acción” o la “intervención”. El año pasado tuvimos varias cartas sensacionales, y tengo que disimular mi emoción cuando un alumno me plantea su intención de grabar en streaming una ocupación de una sede bancaria, emitiéndolo en la Puerta del Sol. Este caso es excelente para ver lo que da de sí esta sección.

Susana-Blas_3web

Carta Blanca Susana Blas

Uno de los aspectos que más me fascina de LAV es su exquisita biblioteca. Veo que acabas de recibir Slow Writing, de Thom Andersen, un signo de que esta biblioteca es una delicia y siempre está renovándose. Supongo que tú y los alumnos pensarán lo mismo.

Soy muy yonki de los libros. Leo más que veo películas. Para el laboratorio es imprescindible que tengamos una relación estrecha con el texto, con el libro. Cada mes va creciendo la biblioteca. Tengo aquí que agradecer a varias instituciones (LCECA2MFundación Juan MarchCCBALOOP, CENDEAC) que nos han ayudado muy significativamente haciendo donaciones de sus fondos. Y también a muchas editoriales (ShangrilaIntermedioCajaNegra) con las que colaboramos y que ofrecen un precio especial para nuestros alumnos.
Tratamos de usarlos mucho en clase. Suena un poco ridículo pero uno de los cambios de este año tiene que ver simplemente con que cambié la ubicación de los libros y ahora están más visibles durante la clase, frontales como un bello plano de Ozu.

¿Cuál es el libro más leído/prestado?

Pues puede que sea el de Desconfiar de las Imágenes de Farocki. Muy empatado con alguna edición del Tragaluz de Noël Burch… debería llevar un Excel de estas cosas.

Ahora que mencionas las donaciones, ¿cómo funcionan las colaboraciones de LAV con otros espacios de la ciudad?

Todos los años hemos tenido una serie de colaboraciones con instituciones y con festivales. Con Márgenes, por ejemplo, han sido una ayuda fundamental dando la oportunidad de hacer expresamente una serie de correspondencias fílmicas que dialogaban con las películas de su sección oficial. O el año pasado con PLAT, con el que hicimos unas piezas para su web, colaboraciones artísticas que seguiremos explorando en el futuro.
En espacios más museísticos, el año pasado iniciamos una serie de prácticas con La Casa Encendida. Continuaremos con ellas y, además, este año sumamos a Las Naves de Matadero, con el que los alumnos documentarán obras que llevan a escena.
No puedes no colaborar. Vuestro festival es el mejor ejemplo. Gracias a vosotros llegó alguien como Jonas Mekas a Madrid y pude por tanto coordinar su visita a LAV. O la proyección que dentro de Filmadrid hicimos en Cineteca. Se lo decía además a Nuria Cubas el día de esa proyección: que éramos de la misma edad, que ambos tenemos el mismo número de ediciones. Cuando no me acuerde de cuántos años lleva LAV miraré un cartel de Filmadrid.

19113600_1356050757808213_9002258938255119139_n

Sesión Work in Progress de LAV en Filmadrid 2017

 

¿Cómo evalúas las prácticas de los alumnos organizadas por LAV en otros centros artísticos?

Algo que tengo en mente siempre es conseguir que los alumnos hagan prácticas en condiciones similares a lo que el Máster impulsa. Esto es, quiero que sean prácticas cercanas al mundo artístico y con la mayor libertad posible. O de forma más rotunda: No quiero que las prácticas que se ofrezcan sean solo una simple cadena de transmisión del mercado laboral. Las prácticas deben enriquecer al alumno, proveer de otras experiencias, sumar conocimiento. No es mano de obra a coste cero.
Por eso estoy tan ilusionado con el acuerdo que acabamos de llegar con Naves Matadero en la que, en total libertad y sin tener que acotarse a formatos publicitarios, los alumnos documentarán su visión sobre las obras que ponen en escena la próxima temporada.

¿Estás contento con las ediciones anteriores?

Cada año ha sido muy diferente, pero su suma es fundamental para entender el momento actual. Desde los dos primeros años, cuando hacíamos el Máster en Lens, hasta ahora no hemos parado de cambiar y de reforzar el estilo.
Año tras año hemos sumado más horas, más secciones, más ejercicios. Más ambición. Somos un pequeño laboratorio con la idea de seguir siendo un espacio íntimo, pero nuestras metas son muy ambiciosas y queremos ponernos al frente del lenguaje y las formas audiovisuales por venir.
La incertidumbre ha sido un gran aliado. Los primeros años de LAV trataban sobretodo de acostumbrarse a un caos controlado. Dejarse sorprender, dejarse herir. Son ideas que me surgen sobre la enseñanza.

¿Y qué esperas, o al menos intuyes, de esta nueva edición?

Partimos con mucha ilusión. Ya bautizados por Mekas el año pasado, todo es posible.
Me he propuesto dos objetivos: dar cada vez más el timón a los alumnxs, y complementar las horas de aula con más trabajo de campo fuera en otros entornos.
Una de las primeras Cartas Blancas confirmadas, ya en octubre, es con la cineasta canadiense 
Martha Davis (agradezco aquí a Cine infinito comandado por Félix García de Villegas y a Manuel Asín de Cine Estudio de Bellas Artes, por su colaboración y hacer posible su llegada a Madrid). Con Martha saldremos a rodar/recolectar gestos urbanos. Será una carta blanca/acción, muy a los Perec, en la que haremos derivas fílmicas y buscaremos estrategias estructuralistas dentro del entorno urbano.
Pero no te puedo responder mucho más. Cada año tiene sus códigos y la única seguridad es que habrá cambios, pequeñas mutaciones... Todo en el fondo tiene que ver con los alumnos, con sus intereses. Aquí yo soy un poco Zelig.

Entrevista-WEB

¿Qué tipo de profesor buscas? ¿Consideras que en estos cuatro años se ha ido formando un equipo fijo?

Desde la primera edición he tenido claro que queremos un perfil de profesor/artista. A mí me resulta extraño hablar o investigar sobre cualquier faceta artística sin mancharse, sin pasar a la acción. Por supuesto hay grandísimos investigadores y críticos de cine y de arte con los que queremos contar y hemos contado, pero la idea es que normalmente sea alguien, que por así decirlo, esté “en activo”. Que puede por tanto tratar los contenidos desde su práctica artística y desde su experiencia.
La ilusión del profesorado es fundamental para nosotros. El hecho de ser un laboratorio permite que los profesores/artistas experimenten en la docencia integrando su faceta creadora en los contenidos de sus sesiones.
Hay muchos que llevan con nosotros desde el inicio. Alberto Cabrera Bernal, Javier RebolloAndrés DuqueFernando FrancoLaida LertxundiLola MayoJavier H. EstradaGonzalo de Pedro... por citar a unos pocos. Son muchos y me gusta que el ratio de profesor/alumno sea muy alto, y que por tanto los alumnos puedan disfrutar de muchas visiones diferentes.

Para terminar, en estos tres años de vida has conseguido traer a artistas de prestigio internacional. ¿Cómo has logrado esto? ¿Qué visita te ha hecho sentir más orgulloso?

Querría puntualizar una cosa. Hay muchas personas que no están en el programa y que por azares diversos terminan dando clase, generalmente con alguna Carta Blanca. En el primer año me gustaba tener todo muy claro, quiénes iban a venir, cuántas horas, cuándo… todo estaba muy claro ya en septiembre, a un mes del comienzo. Con el tiempo me he dado cuenta que es ridículo saber lo que va a pasar. En el fondo es como los guiones del cine clásico, que estaban perfectamente cerrados y que carecían de segundas lecturas. Hemos cambiado el guion. Pasamos a tener como mucho unas cuantas ideas, alguna que otra servilleta arrugada con anotaciones que el tiempo cristaliza. Pero sin ponerse delante de los acontecimientos. Cada vez dejo más espacio a lo desconocido.
Pero te contesto. Fue una gran suerte tener a Daïchi Saïto (el primer autor internacional que vino), o tener el año pasado a Salomé Lamas, a Bruce Elder o, ya hemos hablado de él, a Jonas Mekas. Pero una artista que me hizo especial ilusión, -quizás una de las primeras personas que por azares de la vida se coló en el programa-, fue Laida Lertxundi. Fue en la I Edición, invitada por Alberto Cabrera Bernal a una de sus clases. Luego terminamos haciendo un taller con ella, para posteriormente convertirse en fija del Máster. Dio un increíble seminario sobre Bresson. Además, de forma extra, nos llevó a pasar un día con ella por el campo. Sin ningún plan concreto. Perdiéndonos literalmente por el bosque. De cuando en cuando rodó algún plano con su Bólex pero no era planificado. Aprendimos mucho ese día.
Quizás el arte es sólo eso: perderse.

(Entrevista: Fernando Vílchez Rodríguez.).

 

Compártelo en...Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedInPin on Pinterest