Ir arriba

They Still Burn, de Felice D’Agostino y Arturo Lavorato

Ander Macazaga Conde

Desde que en 1945 Roberto Rossellini revolucionara el panorama cinematográfico con Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta), el cuestionamiento político sobre la nación ha sido uno de los temas en los que más se ha indagado y reflexionado por parte de los cineastas italianos. Quizá el nombre más influyente haya sido Luchino Visconti, milanés de familia burguesa pero que desde su aproximación al PCI se encargó de contar la historia del país. Por eso, no es difícil encontrar en directores actuales la huella del autor de La tierra tiembla (La terra trema, 1948), Senso (1954) o El gatopardo (Il gatopardo, 1963). Y tras su paso por el Torino Film Festival, el tándem construido por Felice D’Agostino y Arturo Lavorato se ha atrevido a tomar el testigo de Visconti en They Still Burn (Essi Bruciano Ancora), siendo ambos representantes de un cine militante todavía activo en Italia.

Ganadores en el certamen piamontés del premio al mejor documental en el 2005 con Il canto dei nuovi emigranti, los directores italianos, en esta ocasión, se lanzan a dar la palabra y dejar hablar a los habitantes del sur de Italia, a los sicilianos y a los calabreses. Así, la película nace como cuestionamiento político (pero también humano) de la unificación de la nación, como crítica y reivindicación de los sureños al no compartir la visión progresista y civilizada de la integración de su territorio en 1861 al reino dirigido por Garibaldi (en el que Vittorio Emanuele II se proclamaría rey el mismo año).

They-still-burn-Imagen

D’Agostino y Lavorato van más allá de las convenciones estéticas del cine puramente narrativo y construyen un film acorde con las exigencias expuestas por los habitantes participantes en él. El reclamo político está tratado por una puesta en escena centrada en la performatividad: se recitan poesías, el teatro reconstruye batallas y las actuaciones musicales crean pasajes oníricos. Pero la belleza de la película recae sobre todo en el valor simbólico de la imagen. Y es aquí donde nace la relación con La tierra tiembla, de Luchino Visconti: en la fuerza que desprende cada plano, en el poder pictórico de cada uno de ellos. La presencia del mar, de los pescadores, de las mujeres, la importancia del colectivo, l’unità del popolo, y el diálogo que se crea directamente con el espectador. Un diálogo tímidamente godardiano, puesto que también la influencia del trabajo ensayístico del director suizo se hace notar en la composición del film: la obra es un collage que combina imágenes rodadas por los directores y otras de archivo, textos sobreimpresionados, escritos oficiales y sonidos procedentes tanto de películas como de documentos del imaginario nacional.

De esta manera, They Still Burn busca respuestas y soluciones a la colonización del sur de la nación por parte de aquel Regno dell’Alta Italia y  también desmontar el mito de la unificación. La lucha contra el capitalismo y la hegemonía tanto política como económica –que supuso la masacre de la tradición y cultura sureña, tan alejada de los territorios del norte, del Piamonte, de la Lombardía o del Véneto– todavía está presente en la Italia actual, y los directores se atreven a remarcarlo en estos tiempos tan difíciles para Europa actual. Del film –a pesar de tratar una cuestión a priori meramente italiana– se pueden sacar conclusiones que conciernen a todo el continente, puesto que ya avanzados en el siglo XXI la globalización y el  auge de la extrema derecha ha creado nuevamente discursos a favor de una falsa unidad que limita las libertades y particularidades nacionales, regionales o incluso raciales.

Compártelo en...Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedInPin on Pinterest