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FOCO ENDLESS NIGHTS

Toute une nuit Imagen

Toute une nuit

Chantal Akerman

Siguiendo a más de dos docenas de personas en la atmósfera sin palabras de una oscura noche en Bruselas, Akerman examina la aceptación y el rechazo amoroso. La vocación intimista de Je, tu, il, elle (1974) o Jeanne Dielman… (1976) y…

Francia, 1982, 90min.

Noite Vazia Imagen

Noite Vazia

Walter Hugo Khouri

En São Paulo, un par de amigos contratan a dos prostitutas para lo que ellos imaginan como una noche de placer, pero la experiencia acaba por ser frustrante para todos los involucrados. La amargura en sus conversaciones parece revelar el…

Brasil, 1964, 93min.

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Vendredi soir

Claire Denis

Viernes noche: ya está, Laura lo ha empaquetado todo. Mañana se irá a vivir a casa de su novio y esta noche sale del piso vacío, donde ya no se siente en casa, para ir a cenar con unos amigos.…

Francia, 2002, 90min.

Die Strasse Imagen

Die Strasse

Karl Grüne

A principios de los años 20, en Berlín un hombre agobiado por su aburrida vida decide buscar algo de diversión y lanzarse a la noche. Una vez en la calle, se nos muestra una ciudad bulliciosa, frenética y casi agresiva…

Alemania, 1923, 89min.

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Violated Angels

Okasareta hakui

Koji Wakamatsu

Un joven entra en una residencia y trata de asesinar a las enfermeras una por una. Violated Angels está inspirada en los crímenes reales cometidos por el asesino Richard Speck que tuvieron lugar en Chicago en 1966. El acoso y…

Japón, 1967, 56min.

Io sono Valentina Nappi Imagen

Io sono Valentina Nappi

Io sono Valentina Nappi

Monica Stambrini

Una noche en la vida de Valentina Nappi, la estrella de porno italiano. En esta pieza documental, Stambrini sigue a la estrella del porno Valentina Nappi. Recién llegada a Roma, Nappi se hospeda en el estudio de un pintor donde…

Italia, 2017, 49min.

Estreno en españa

Queen Kong Imagen

Queen Kong

Monica Stambrini

Un hombre y una mujer se encuentran en una fiesta y deciden retirarse a un bosque cercano. Después de las primeras dificultades del hombre para conseguir una erección, la mujer se aleja. Él la sigue pero se encuentra con una…

Italia, 2016, 19 min.

Noches de vino tinto Imagen

Noche de vino tinto

José María Nunes

Un chico y una chica, ambos deprimidos por problemas sentimentales, se encuentran en un bar. Pese a no conocerse de nada, inician un recorrido por las tascas de la ciudad, las mismas en las que el joven pasó tantas horas…

España, 1966, 98 min.

Nuit de chien Imagen

Nuit de chien

Werner Schroeter

Nuit de chien imagina que la humanidad se enfrenta nuevamente al fascismo y la guerra. Ossorio, un hombre de unos 40 años, se baja de un tren en medio de una multitud de refugiados y soldados exhaustos. Debe encontrar a…

Francia, 2008, 118min.

ENDLESS NIGHTS: el círculo mágico de la noche

Parafraseando al dramaturgo noruego Jon Fosse, la noche entona sus canciones, relata sus propios mitos. Por esta razón la imagen de lo circular resulta adecuada: todos los himnos, todas las historias, todos los momentos de su revolución refieren a sí mismos, son tautegóricos. La alegoría o el discurso reflexivo no logran explicar, agotar, penetrar por completo el fenómeno; apropiarse de él, domesticarlo subordinando su esencia a una dimensión extrínseca supone traicionar el carácter inaprensible e interminable que transparece en cada una de sus manifestaciones. Por otra parte, la similitud con las salas oscuras de proyección ha sido señalada desde los inicios del arte cinematográfico: el célebre artículo En el reino de las sombras (1896), de Máximo Gorki, o la controvertida fórmula hollywoodiense «fábrica de sueños» son muestras evidentes del engarce. Sin embargo, también las películas noctívagas, el segundo polo constituyente del binomio noche-cine, encarnan un aura irreducible y su naturaleza alienta la elaboración de listas vertiginosas. En este sentido, el presente foco propone su personal ejercicio: 9 títulos que pueden considerarse una constelación insólita, una travesía sonámbula y fílmica -los metrajes siempre transcurren entre el crepúsculo y el amanecer-, un ejemplo, tan variable como vibrante, de aquellos extraordinarios inventarios que atestiguan la existencia de un círculo  mágico y nocturno.

Die Strasse Intro

Die Straße y Nuit de Chien: la noche como escenario de transfiguración social. En 1923, la obra maestra de Karl Grüne inaugura el género Straßenfilm. Acuñado por Siegfried Kracauer, el marbete recoge los discursos cinematográficos de la República de Weimar que, tras la rebelión del contexto bélico y la subsiguiente orientación hacia lo sumiso, retratan el encuentro del alma colectiva con la calle, epónimo de la aventura, la oportunidad y el riesgo de los excesos libertarios. Así, Die Straße funciona como radiografía moral de una nación en la encrucijada de su propia incertidumbre: ávida de experiencias que sacudan el tedio, pero temerosa de los efectos que pueda provocar la anomia desenfrenada. Grüne captura el conflicto precipitando al espectador hacia un viaje insomne que atraviesa las profundidades del drama psicológico de postguerra. La cuidada iluminación -paradigmática del expresionismo más refinado-, el carnaval de cuadros oníricos y la envolvente interpretación de Anton Edthofer destellan y ennegrecen el celuloide en este capítulo fundamental de la historia del cine alemán. Casi un siglo más tarde, en 2008, basada en la novela Para esta noche (1943) de Juan Carlos Onetti -anteriormente trasvasada al lenguaje cinematográfico por Carlo di Carlo en su Per questa notte (1977)-, Nuit de Chien culmina la filmografía de uno de los autores más radicalmente originales, sorpresivos y audaces del Neuer Deutscher Film: Werner Schroeter. Desde la inventiva formal y el ritmo magnético de su trama, la película logra capturar el aspecto salvaje y trepidante del territorio subconsciente, conformando un equilibrio tenso entre la pulsión emocional y el atractivo insoslayable del misterio. El testamento fílmico de Schroeter arroja, de modo tan velado como punzante, un diagnóstico sociológico enfocado en los mecanismos del miedo, la paranoia y la opresión. Sus actuaciones subyugantes, la escenografía admirable y, especialmente, el desbocado poderío de cada imagen extienden al público una invitación siniestra para asumir el rol de observador omnisciente en este sueño agónico, nictálope y a caballo entre la fatalidad y el encanto.

Violated Angels Intro
Noite Vazia
y Violated Angels: la noche como catarsis de la brutalidad. Frente a los postulados del Cinema Novo y la consiguiente invectiva de Glauber Rocha, Walter Hugo Khouri realizó en 1964 su mayor film: Noite Vazia. La afilada y polémica semblanza de Luís Augusto y Nelson es sinécdoque no únicamente de una masculinidad quebrada, sino también de la frustración y el estancamiento, tras las presidencias de Getúlio Vargas y Juscelino Kubitschek, de las esperanzas desarrollistas. Desvinculándose de la poética abanderada por Rocha, Nelson Pereira dos Santos, Carlos Diegues o Joaquim Pedro de Andrade, Khouri confronta a la burguesía -centrando el foco en São Paulo- con su propia crisis y vacío existencial -en este sentido, el espejo en el techo de la habitación donde tienen lugar los encuentros sexuales con Mara y Regina es sintomáticamente elocuente-, en un estilo novedoso y precursor dentro del contexto brasileño -con la solitaria excepción de Os Cafajestes (1962), de Ruy Guerra-, así como próximo a las estéticas europeas de la Nouvelle Vague y Michelangelo Antonioni. Violated Angels (1967), de Kôji Wakamatsu, también ofrece un retablo de las connotaciones políticas que laten en el aspecto más brutal de lo erótico, si bien en este caso desde un planteamiento formal inverso al de Walter Hugo Khouri: su radicalidad y violencia son subversivamente explícitas. Inspirada en la tortura, violación y asesinato de las enfermeras del South Chicago Community Hospital a manos de Richard Speck, la película de Wakamatsu condensa con un despliegue visual apabullante los rasgos esenciales del Pinku Eiga -a este respecto, cabe mencionar la participación en el guión de Masao Adachi, otro de los estandartes del género-. Violated Angels no es una crítica a la represión de las autoridades japonesas, sino la carga explosiva de un cineasta extremo con objetivos menos moderados: barrenar todo el sistema.

Noches de vino tinto Intro
Noche de vino tinto, Toute une Nuit
y Vendredi Soir: la noche como catalizador del amor sobrevenido. Lo nocturno también puede ser condición de posibilidad para el encuentro fortuito de vidas errantes. La tríada conformada por Noche de vino tinto (1966), Toute une Nuit (1982) y Vendredi Soir (2002) es una de las pruebas más hermosas que el cine ha elaborado en este sentido. Las tres películas ensayan variaciones sobre un mismo tema: la naturaleza efímera de la aventura amorosa -en toda su amplitud: desde lo que Stendhal denominó «amor pasión» hasta las «intermitencias del corazón» proustianas-, así como el elemento azaroso que siempre la desencadena o potencia. Serena Vergano, Enrique Irazoqui, Valérie LemercierVincent Lindon y el espectro de parejas anónimas que atraviesan Toute une Nuit enhebran una urdimbre íntima y redentora: los personajes parecen salvarse mutuamente de la confusión vital mediante el cariño recíproco y la complicidad confidente, dejándose perder entre el cobijo de las sombras -«la noche será tan larga como la necesitamos para que desaparezca tu tristeza», se escucha en el film de José María Nunes-. Por otra parte, la ciudad es una protagonista más en cada historia: Barcelona, Bruselas y París; sus edificios, sus bares, sus atascos -Vendredi Soir como delicioso capítulo suplementario a La autopista del sur, de Julio Cortázar-, sus aceras desiertas. El parlamento ebrio en Noche de vino de tinto, la maravillosa música de vinilos y Wurlitzer elegida por Chantal Akerman -uno de los Kindertotenlieder de Mahler, L’amore perdonera de Gino Lorenzi…- o el caos urbano consecuencia de una huelga general de transportes completan el mosaico y alimentan esa extraña y balsámica fuerza que se apodera de nosotros al caer el sol: «Qué noche tan bonita. ¿Y si salimos? Vamos a la ciudad. Vamos a bailar.»


Queen Kong Intro


Queen Kong
y Io Sono Valentina Nappi: la noche como celebración sexual. Monica Stambrini integra, junto con las directoras Maria Chiaretti, Tiziana Lo Porto, Anna Negri, Regina Orioli, Titta Cosetta Raccagni, Lidia Ravviso y Slavina el colectivo Le ragazze del porno. En el espíritu de las manifestaciones Dirty Diaries (Suecia) o X-FEMMES (Francia), el propósito de la iniciativa italiana es claro: legitimar una expresión artística todavía tabú y no reconocida en sus dimensiones estética y política. Las dos películas de Stambrini persiguen superar las ataduras de género y entremezclan el imaginario fantástico con el realismo, proponiendo un corolario tan poderoso como excitante. Valentina Nappi, Lorenzo Branca y Luca Lionello, los protagonistas de las dos piezas, logran con su entrega que nada resulte artificial o complaciente: Queen Kong (2016) ensancha las formas de representación erótica en una hipnótica combinación que convoca la voracidad salvaje, el goce y lo irreal, todo ello desde una cuidada puesta en escena y la brillante fotografía de Fabio Cianchetti; Io Sono Valentina Nappi (2017) es una lección sobre cómo filmar el coito de manera excelsa, en sí y para sí mismo, conservando la pureza de su esplendor -en el sentido de no supeditarse a la satisfacción utilitaria- y evitando cualquier atisbo de banalidad. Por lo demás, mención especial merecen los temas de Bello Figo -Io sono Valentina Nappi-, Le luci della centrale elettrica -Punk sentimentale-, Heroin in Tahiti -Nuda per Satana- y Disclosure y Eliza Doolittle -You & Me (Flume remix)-, que aportan una coloratura emocional acorde con la acción diegética y terminan por provocar la subrogación absoluta. Pocas veces puede experimentarse tanto placer frente a una pantalla.

Endless Nights es nuestro particular itinerario, brindado a fuer de tributo, dedicado a la mejor alianza entre el cine y lo nocturno: aquella que genera en cada espectador el anhelo de un visionado que no finalice nunca. Solo es necesario reunir algo de inquietud y arrojo, dirigirse hacia la sala y abandonarse en un viaje paroxístico, vedado a la teoría. RAMÓN DEL BUEY

Und die Seele unbewacht,
will in freien Flügen schweben,
um im Zauberkreis der Nacht
tief und tausendfach zu leben.

Y el alma sin vigilancia
desea colgándose de libres alas
vivir profunda e intensamente
en el círculo mágico de la noche.

Beim Schlafengehen
,
HERMANN HESSE

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