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Two Drifters

Portugal, 2015, 104min.

PROD: Maria João Sigalho. // GUIÓN: Paulo Rebelo, João Pedro Rodrigues. // EDICIÓN: Paulo Rebelo. // FOTO: Rui Poças. // MÚSICA: Olivier Bombarda. // INTÉRPRETES: Ana Cristina de Oliveira, Nuno Gil, João Salgado, Teresa Madruga, Carloto Cotta.

SECCIÓN:

FECHA: Sábado 10 de junio
CINE: Filmoteca Española - Cine Doré Sala 2
HORA: 20:00

Odete

João Pedro Rodrigues

Pedro y Rui han sido pareja durante un año. Pedro tiene un brutal accidente de coche y muere en brazos de Rui. Odete trabaja como azafata sobre patines en un supermercado. Cuando insiste en tener un hijo, su novio, Alberto, la abandona.

Las películas de João Pedro están rodeadas de muerte por doquier aunque celebren como pocas lo que significa estar vivo (y el trabajo que eso da). Es a una oración fúnebre, a una profesión de fe, a un territorio oscuro hacia donde João Pedro Rodrigues lanza a su heroína Odete, en esa película de espacios transformistas que siempre me pareció cercana a Vértigo, por encima de cualquier otra referencia. “¿Odete se alimenta de la muerte de Pedro, se apodera de ella, o es el fantasma de Pedro quien la posee?”, se preguntaba João Pedro en 2005. Odete es casi una fusión del amante intruso de Parabéns! y del cazador de O Fantasma. Ella roba el anillo de los “drifters” y se postra en la tumba de un hombre que no conoció, viviendo un luto virtual, pero no por eso menos verdadero, hasta su fusión con la imagen del espectro. Su deseo es vampírico, mitómano, más fuerte que la verosimilitud de las cosas, y es la muerte la que controla el juego, observando a aquellos que, en su nombre, consiguieron seguir viviendo. FRANCISCO FERREIRA

Pedro and Rui have been lovers for a year. Pedro has a brutal car accident and dies in Rui’s arms. Odete works as a skate-stewardess in a supermarket. When Odete insist in getting pregnant, her lover, Alberto, runs away.

Despite celebrating, as few others do, what being alive means (and the hard work it entails), death is to be found everywhere in João Pedro’s films. In a film of evolutionary spaces that always reminded me of Vertigo, more than of any other film, João Pedro Rodrigues shoves her heroine Odete into a funeral prayer, a profession of faith, a dark territory. “Odete feeds on Pedro’s death, it possesses her, or is it Pedro’s ghost who does?” wonders João Pedro in 2005. Odete is essentially a fusion of the intruding lover from Parabéns! and the hunter from O Fantasma. She steals the ring from the drifters and kneels in front of the grave of a man she didn’t know, going into virtual mourning, but as genuine as can be, until she joins the image of the spectre. Hers is a vampiric and mythomaniac desire, stronger than the legitimacy of things, and it is death who controls the game, observing those who, in her name, managed to keep living. FRANCISCO FERREIRA

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