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Modest Reception Imagen

Irán, 2012, 98min.

PROD: Mani Haghighi (Hubert Bals Fund). // GUIÓN: Mani Haghighi, Amir Reza Koohestani. // EDICIÓN: Hayedeh Safiyari. // FOTO: Hooman Bemanesh. // INTÉRPRETES: Taraneh Alidoosti, Mani Haghighi, Saeed Changizian, Saber Abbar, Esmaeel Khalaj.

SECCIÓN:

FECHA: Viernes 16 de junio
CINE: Círculo de Bellas Artes - Cine Estudio
HORA: 19:30

Modest Reception

Paziraie sadeh

Mani Haghighi

Un hombre y una mujer de la ciudad conducen a través de una remota región montañosa. Reparten bolsas de dinero a los habitantes pobres del lugar a cambio de que estos accedan a extravagantes peticiones que la pareja les hace.

En Modest Reception, una mujer y un hombre recorren las calles distribuyendo grandes sumas de dinero, mientras humillan, de manera cada vez más repugnante, a aquellos a quienes ofrecen las bolsas de plástico llenas de billetes. Se podría decir que estamos ante una mezcla tóxica de Sartre y Jodorowsky.

El peso del film recae en los actores y eso incluye al propio Haghighi, que, como un psicópata no muy amable pero sí muy seductor, ofrece una hazaña interpretativa sin paragón: se ríe, grita, ruge y, una y otra vez, contempla el paisaje con una mirada inescrutable. Uno se pregunta por qué se habrá elegido a sí mismo para este papel de un tonto histérico y siniestro que se divierte poniendo a prueba la moral de la gente con crueles juegos de poder. OLAF MÖLLER

A man and a woman from the city drive around a remote mountainous region. They hand out bags of money to poor villagers. In return, villagers must carry out unusual requests the couple make of them.

In Modest Reception a woman and a man drive through the streets and distribute vast sums of money. In increasingly disgusting ways they humiliate those on whom they impose the plastic bags full of dough. The film seems to be a toxic mixture of Sartre and Jodorowsky where the madness spreads like an explosion.

Modest Reception is driven by their actors and that also includes Haghighi himself, who as a not very kind, but very exhilarating and seductive psychopath shows off an unparalleled tour de force: he giggles, screams, rumbles and time and again gazes into the country with an inscrutable stare. One is bound to ask why he cast himself for this role as a hysterically sinister fool who plays cruel moral power plays with people. OLAF MÖLLER

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