Ir arriba

Jan Soldat

Obras de Jan Soldat que se proyectarán en FILMADRID:

 

The Incomplete (Jan Soldat, 2013) 3

The Incomplete

Der Unfertige

Jan Soldat

El hombre al que vemos completamente desnudo, sujeto en todo momento a cadenas de hierro, se presenta a sí mismo como "Klaus. 60 años. Gay. Esclavo”. The Incomplete es un retrato –tan realista que acaba orientándose hacia el más delirante…

Alemania, 2013, 48min.

Con presencia del director

The Sixth Season (Jan Soldat, 2015) 2

The Sixth Season

Die Sechste Jahreszeit

Jan Soldat

Jan Soldat construye con grandes toques de humor y amor The Sixth Season, donde continúa su investigación sobre la naturaleza del fetiche y las relaciones de poder a través de la pareja. Dennis regala a su novio la experiencia de…

Alemania, 2015. 37 min. , 2015, 37min.

Estreno en españa, Con presencia del director

Be Loved (Jan Soldat, 2009)

Be Loved

Geliebt

Jan Soldat

De hombres y perros. Dos jóvenes hablan sobre la relación que mantienen con sus mascotas. Les pasean, les alimentan y también tienen sexo con ellas. Pero olvidemos los tópicos y el afán por el morbo, Be Loved avanza por otros…

Alemania, 2009, 16min.

Con presencia del director

Law and Order (Jan Soldat, 2012)

Law and Order

Zucht und Ordnung

Jan Soldat

Una tarde calurosa, de esas donde uno anda desnudo en casa. Los dos hombres van por su ático sin prenda alguna, excepto las cadenas y juguetes sadomasoquistas que se aplican de manera cándida y amistosa. Las palabras refieren a un…

Alemania, 2012, 8min.

Con presencia del director

Prison System 4614 (Jan Soldat, 2015)

Prison System 4614

Haftanlage 4614

Jan Soldat

Acostumbrados a esa imagen del mundo de la dominación/sumisión donde sólo parecen existir el cuero y los látigos, Soldat ofrece un insólito espacio donde desahogar nuestros deseos más ocultos. Una prisión estilo Guantánamo recibe a todos aquellos que deseen escapar…

Alemania, 2015, 60min.

Estreno en españa, Con presencia del director

JAN SOLDAT

Jan Soldat nació en 1984 en Chemnitz, localidad situada en el estado de Sajonia, territorio que en el pasado perteneció a la RDA y que en aquellos tiempos llevaba el nombre de Karl-Marx-Stadt. Tras debutar en el cortometraje en 2006, Soldat estudió cine en la universidad Konrad Wolf de Babelsberg. Su carrera tomó un impulso espectacular con Be loved, corto documental sobre la relación sexual y emocional entre hombres y perros que sería seleccionada en la Berlinale 2010. Desde entonces, su obra se ha centrado en individuos al margen de la sociedad cuyas prácticas y obsesiones funcionan como respuesta a la violencia que ha caracterizado el pasado de Alemania. Películas como The Incomplete (2013), The Sixth Season (2015) o Prison System 4614 (2015) investigan las fronteras entreplacer y dolor,  sadomasoquismo y amor, siempre desde el prisma de la homosexualidad. Todas ellas indagan en la raíz perversa de su nación desde una perspectiva directa y sin concesiones, aunque dejando también un amplio margen a la ironía y el humor, el humanismo e incluso la ternura.

Pese a su juventud, Soldat es uno de los cineastas más atrevidos y originales de la actualidad, el más lúcido antropólogo de la Alemania contemporánea. Sus trabajos se han estrenado en festivales internacionales de gran prestigio como Roma, Nueva York, Rotterdam o Berlín. FILMADRID dedicará un extenso homenaje al cineasta, cuya filmografía sigue prácticamente inédita en España.

Fantasías de carne y hueso
Olaf Möller

Hace cosa de dos inviernos, Jan Soldat y yo nos conocimos fuera del entorno de un festival; es decir, desestresados y sin estar rodeados de la docena habitual de personas agradables que uno no necesariamente necesita en ese preciso momento: los riesgos e inconvenientes de ese contexto en particular… Nos sentamos en un bar cualquiera, donde dos tipos con vaqueros y sudaderas no parecían fuera de lugar. Pedimos algo de beber y hablamos. Hablamos sobre experiencias en clubes de intercambios de pareja, sobre porno (Soldat había trabajado en algunas producciones) y sobre la reciente criminalización de la zoofilia en la República Federal Alemana (RFA). En ese punto de la conversación se giraron varias cabezas, porque como todos sabemos, la gente en los bares siempre escucha las conversaciones ajenas.

A Jan Soldat se le ve bastante bien, de un modo despreocupado, tímido e informal; entrañable e incluso seductor, aunque sin llegar a ser controlador o intimidante. Ese es uno de los motivos por los que puede rodar películas como Geschwisterliebe (2007), Be Loved (2009), rein/raus y Endlich Urlaub (ambas de 2010), Interim (2011), Law and Order (2012) o The Incomplete (2013). Otra razón es su melodiosa voz y su directa, educada y a la vez dehinibida manera de hablar. Él no se anda con rodeos, pero tampoco cae en prejuicios ni suposiciones estereotipadas ni estúpidas bromas desdeñosas. Soldat no asume que sabe lo que quieren y piensan los zoófilos, los aficionados a la lluvia dorada, los ciudadanos sadomasoquistas de avanzada edad, los hombres que viven como esclavos, los que disfrutan siendo tratados como presidiarios o aquellos a los que les apasiona jugar a «polis y cacos». Pero quiere saberlo.

Y, no; aunque la mayoría de sus películas más recientes reflejan a hombres homosexuales, Soldat es hetero. Y eso debería darnos a entender algo más: que él busca algo más que el sexo. Recientemente, por ejemplo, editó una película de Marie Wilke, Staatsdiener (2014), que se centra en el entrenamiento que reciben los cadetes de la academia de policía y el modo en el que se prepara a hombres y mujeres para que mantengan la paz y hagan prevalecer la justicia en la RFA. A Soldat le interesa el modo en que las relaciones humanas reflejan la sociedad y viceversa. El caso es que con el sexo las cosas se vuelven primarias, completamente. Y observar los comportamientos, los rituales y las relaciones entre la población masculina en una sociedad patriarcal, como aún lo es la RFA, probablemente diga mucho sobre la forma en que funciona nuestra sociedad y muchas otras similares. Los hombres de Soldat personifican la forma de ser de la RFA.

Arwed y Dennis, la adorable pareja que protagoniza la obra más reciente de Soldat, la tetralogía Hotel Straussberg, Prison System 4614, The Sixth Season y Der Besuch (todas de 2014), recuerdan cómo conocieron a Soldat. Se habían puesto en contacto a través de Internet e intercambiado varios correos electrónicos. Al comprobar el perfil de Jan a través de Google, vieron que al menos no tenía reputación de ser un obsceno distribuidor de pornografía ávido de sensaciones. Al final, quedaron una tarde para tomar un café con pastas, un encuentro amigable y ligeramente formal. Arwed y Dennis seguían aún un poco preocupados: la televisión de la RFA emite constantemente reportajes breves sobre prácticas sexuales consideradas como fetichistas o directamente pervertidas y, bueno, se podría decir que su lugar de trabajo es algo inusual. No obstante, la actitud sensata y directa de Jan y su calidez pausada hicieron que pronto confiaran en él. Así pues, los tres decidieron intentarlo y dejarle entrar en su mundo si el resto de participantes daba su consentimiento; lo cual hicieron, aunque algunos con condiciones. Uno de ellos, por ejemplo, exigió que una de las películas no se proyectara nunca en su país natal, a lo que Soldat accedió.

Para Jan Soldat el cine es una oportunidad para conocer gente. A veces para volver a ver a algunas personas, como se muestra en una joya relativamente desconocida titulada Fragmente der Einsamkeit (2012). Soldat creó esta obra de género absolutamente inclasificable para volver a ponerse en contacto con un viejo amigo de su ciudad natal que había sido condenado a 18 meses de cárcel (por un crimen cuya naturaleza no es relevante para la película). Su nombre es Johannes Müller. Soldat ya había grabado una película con él, zwischen König und Bettler (2008), en la que Müller habla, entre otras cosas, sobre su deseo de mostrarse y explicarse a sí mismo, ya que él mismo no sabe quién es, aunque quiere descubrirlo. Los créditos describen su empresa como un «breve retrato de relüme, de Jan Soldat y Johannes Müller», siendo «relüme» un anagrama adaptado de «Müller» que sugiere que el artista que hablaba todo el tiempo, el protagonista que se presenta a sí mismo como Johannes Müller, no es tan solo un seudónimo, sino un personaje heterónimo. Téngase en cuenta el lema de la película Fragmente der Einsamkeit, «Todas las partes de esta película a modo de documental son ficción. Toda la ficción es real», que es una paráfrasis del lema de la primera película en Super 8 de Romuald Karmakar, Eine Freundschaft in Deutschland, creada en 1984-85, aproximadamente cuando Soldat nació en Karl-Marx-Stadt, en la República Democrática Alemana (RDA). Quizá no sea relevante saber si la historia de Soldat y Müller realmente ocurrió así, ya que la sensación de desolación, miseria, melancolía y soledad que transmite cada una de las imágenes es muy real. Tal vez a alguno de ustedes les recuerde a la obra japonesa Kamen no kokuhaku (1949) de Yukio Mishima (en español: Confesiones de una máscara)…

De hecho, Soldat ha realizado cortos enteramente de ficción, como Geschwisterliebe e Interim que ya hemos mencionado. Sin embargo, esas contadas excepciones se ven eclipsadas por sus películas de no ficción. Lo que es un tanto injusto. Interim, por ejemplo, captura la sensación de fugacidad, la naturaleza fundamentalmente inestable de todas las relaciones humanas y la poesía de la carne en su estado más crudo e inquietante. Además, es una de sus pocas obras centrada en un personaje femenino. Sin duda, Interim es tan provocadora, osada e incluso tan gráfica como, por ejemplo, Be Loved, rein/raus o Endlich Urlaub y, probablemente, fuera más complicado conseguir que los actores interpretaran con naturalidad escenas en las que aparecían masturbándose o manteniendo relaciones sexuales. ¿O quizá no?

En lo que respecta a la dirección, hay poca diferencia entre los géneros y los registros. Soldat tiende a grabar usando un trípode o al menos manteniendo la cámara muy quieta. Además, prefiere incluir todo lo posible en una sola toma y respeta la unidad del tiempo y del espacio. Asimismo, aborrece las imágenes construidas con artificio, con la única excepción de su afición a grabar a través de puertas entornadas o cualquier otro elemento que cree un marco interior en la propia imagen. Siempre que puede, mantiene una imagen plana y desafiante en la que tan solo están él y la persona que observa, cara a cara, con la mirada fija en el contrario. Por último, presenta una marcada preferencia por el discurso coloquial, que es especialmente notorio en sus obras de ficción. No existen muchas películas en la RFA que reflejen con naturalidad el lenguaje de la calle aportándole el colorido léxico local y que suenen realistas. Soldat tiene buen oído para eso y un agudo sentido de lo que hace el lenguaje con los actores, ya sean profesionales o amateur. Y siempre hay excepciones a estas reglas. Por ejemplo, Soldat nunca antes había editado (ni lo ha vuelto a hacer) del modo en que lo hizo en la película rein/raus, en la que, de una forma sucinta y tensa, pasa de una escena de sexo casual en el sofá al más puro frenesí sexual, seguido de una larga e ininterrumpida mirada a sus exhaustos protagonistas.

En una gran medida, el cine de Jan Soldat se basa en la necesidad que siente la gente de ser vista y escuchada, de comunicarse. Y en ese aspecto desempeñan un papel importante el deseo y la voluntad de mostrar algo que les es querido a pesar de estar oculto; sin importar si lo hacen simplemente por el placer sexual que puedan obtener o por razones que puedan tildarse de profesionales. Quizá la mayoría de esas personas, especialmente en sus obras de no ficción (aunque no solo en ellas), sienta la necesidad y la voluntad de ser apreciados por la sociedad y tal vez, en algunos casos, de que se les comprenda. Algunos de los protagonistas de Soldat intentan explicar su estilo de vida, recordar incidentes y accidentes del pasado, recordar el gozo y las heridas y analizar toda la situación del modo que ellos consideran más pertinente. Aun así, la idea de fondo sigue siendo que aquí nadie necesita justificarse; todo vale (dentro de los límites de la legalidad). Y ese concepto no le es extraño al propio Soldat. Él interpreta al personaje solitario de uno de tantos estudios sobre la desesperación y la soledad, uno de sus primeros cortos, titulado GLV 162210 (2006) y que acaba con una escena de él cogiendo un lápiz y sacándose un ojo. ¿Será porque vio algo perverso o simplemente para sentir algo real, para herirse a sí mismo y al espectador en el lugar donde más duele en una película?

La extensa obra de Soldat se puede dividir, a grosso modo, en dos partes: Chemnitzer Filmwerkstatt y Hochschule für Film und Fernsehen “Konrad Wolf” en Potsdam. Al principio, Soldat no quería estudiar cinematografía formalmente. Estaba feliz haciendo lo que hacía en su casa, para él y sus amigos. Sin embargo, un día el Estado llamó a su puerta; no importa mucho el motivo. Nada malo en cualquier caso. Simplemente inconveniente; un mero fastidio. Lo importante es que, en 2008, Soldat empezó sus estudios en la Universidad Konrad Wolf, en Potsdam. Esto no varió su prodigiosa producción: Soldat graba todas las películas que puede al año y, de hecho, se pone nervioso cuando no está trabajando. Puede seguir grabando a ese ritmo a pesar de que cuenta con un presupuesto muy limitado para sus películas y que normalmente ni se molesta en pedir subvenciones (ya que afirma que eso lleva mucho tiempo). Lo que sí que ha cambiado es el tema central de sus obras. Cuando vivía en su ciudad natal, Chemnitz (antiguamente conocida como Karl-Marx-Stadt), hablaba sobre la angustia adolescente o simplemente tonteaba por ahí y se divertía burlándose del género tropos y de otras estupideces, como hizo en Kommissar Kresch und das zerplatzte Zirkuspferd (2007). Sin embrago, cuando Soldat se mudó a Potsdam, empezó a centrarse en la temática del sexo. Probablemente, a la Chemnitzer Filmwerkstatt no le habría hecho mucha gracia si Soldat hubiera utilizado los recursos de la institución para grabar películas como Be Loved (un triángulo amoroso formado por una pareja homosexual y un perro) o Endlich Urlaub (hombres dándose placer a sí mismos de diversas formas). De nuevo, en Geschwisterliebe se sugiere la fascinación de Soldat por el sexo como catalizador, incluso si aquí se realiza al estilo de Jörg Buttgereit, ingiriendo el vómito del ser amado y lamiendo la cuchillada que atraviesa su cuello.

Para Soldat el sexo es similar al teatro, salvo que todos somos actores y dramaturgos al mismo tiempo. En inglés, el término perform se utiliza para describir las acciones que realizan tanto actores como amantes. A menudo, el resultado que obtiene Jan Soldat al grabar sus desinhibiciones con respecto al sexo son películas que se asemejan a una obra de teatro. Quizá Be Loved sea una kammerspiel (una pieza de cámara), The Incomplete presenta el ritmo de un monólogo, Law and Order capta el encanto de una buena comedia y Prison System 4614 podría entenderse como una versión juguetona del clásico interpretado por la compañía de teatro The Living Theater, The Brig (1963). No obstante, Soldat también quiere aprender cosas nuevas y se niega a ser un mero espectador, un voyeur, y por eso le pide a sus actores que hablen de sí mismos, que le pongan carne y huesos a las fantasías que viven en ese preciso momento, que se entreguen en cuerpo y alma. Normalmente, él les pide algunos datos biográficos para poner las cosas en perspectiva. En todo esto, no se suele ver a Soldat en sus películas; solo escuchamos su maravillosa voz, que transmite mucha curiosidad y solidaridad. Él es uno de ellos y con ellos. Siempre.

Compártelo en...Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedInPin on Pinterest