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Filmadrid: día 9 y clausura

El cine Doré lleno durante la clausura. Fotografía: Carlos Alonso

Hemos necesitado un poco de tiempo para asimilar el final de toda esta experiencia que ha sido Filmadrid, pero no podíamos dejar de contaros cómo fue el último día del festival. La jornada empezó desde primera hora de la mañana, a las 10 en el Museo Reina Sofía, para ver la última de las películas dedicadas al foco de Lav Díaz: la epopeya de más de 10 horas Evolution of a Filipino Family a la que se acercaron una veintena de personas.

Proyección en el Reina Sofía de Evolution of a Filipino Family. Fotografía: Carlos Alonso

Proyección en el Reina Sofía de Evolution of a Filipino Family. Fotografía: Carlos Alonso

 

La última proyección oficial de La casa encendida (además de la de los ganadores de Vanguardias que se pusieron el domingo) fue la llamada La imagen faltante. No ficción animada, una serie de cortometrajes de animación alternativos organizada por Elena Duque, miembro del jurado de Competición Vanguardias. Así, con la sala casi llena, pudimos ver todo tipo de obras, todas con la idea común de mostrar aquello que nos es imposible ver en la realidad, ya sea porque no existe o porque no se nos cuenta.

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Znovimir Juric recogiendo el premio Camira. Fotografía: Carlos Alonso

 

Mientras en el cine Paz se proyectaba la última de las películas de la Competición Internacional, la coreana Songs of the North (que se podrá recuperar hasta el 9 de Julio en el Atlántida Film Fest), en el cine Doré se celebraba la clausura del festival. Tras la entrega de premios, tuvo lugar una proyección doble muy especial: O Velho do Restelo (2014) y Visita ou Memórias e Confissões (1982), ambas del mítico y longevo director portugués Manoel de Oliveira. La primera es su última película antes de fallecer en abril de este año a los 106 años, un divertido mediometraje donde filosofa sobre la literatura portuguesa e ibérica. La segunda es por su parte, una cinta rodada hace más de 40 años en la que Oliveira se descubría a sí mismo mostrando su casa y su vida al espectador. El deseo del director de no enseñar la cinta hasta después de su muerte se llevó a cabo rigurosamente, guardando la película en la Cinemateca Portuguesa. El director de este estamento, José Manuel Costa, y el nieto del director y habitual intérprete en sus última obras, Ricardo Trêpa, estuvieron en la sala y le dedicaron una bonitas palabras a este respetado autor. También se pudo ver un pequeño adelanto de un anuncio de una empresa energética que el director realizó antes de fallecer, mezclando imágenes de su documental Hulha Branca (1932) con planos actuales, y a continuación tuvo lugar la proyección de nuevo de Belluscone. Una storia siciliana, ganadora de la Competición Internacional.

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Chema Prado, director de la Filmoteca, José Manuel Costa y Ricardo Trêpa con Javier H. Estrada. Fotografía: Laura Arana

 

Este homenaje resume perfectamente el espíritu del festival, de los trabajos que se muestran, y de la labor que quiere llevar a cabo: el cine debe verse, sea como sea. Si no, ¿qué sentido tiene todo esto? Y así acabó el primer Filmadrid, con la nostalgia, la alegría y la emoción flotando en el ambiente. Gracias infinitas a los responsables por hacerlo posible. Esperamos ya con ansia e ilusión la segunda edición. ¡Hasta entonces!

Texto y edición: Sofia Pérez y Miguel Delgado

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